Anoche fui a verle. Acaba de terminar de rebuscar en los recuerdos de un pasado cruel, y necesitaba mucho verle, sentirle, y poder sonreír con algo.

Abrió la puerta, y se quedó parado, mirándome.

-hola- dice con una extraña sonrisa.

-hola- responde la niña tonta

-has estado llorando- no pregunta, simplemente afirma algo que descubre mirandome a los ojos.

-Si. puedo pasar?- pregunto

-No estoy solo- responde él.

Fue como cuando una sabe que algo malo tiene que empezar a pasar... y se da cuenta que está pasando.

-¿Cómo se llama?- pregunto yo.

-Cristina- responde serio, mira al suelo -Es una compañera de la facultad, ha venido a estudiar para un examen del que no tiene muchos apuntes-

-Miguel... no... no me des explicaciones, yo nunca te las doy. No importa... - digo intentando no volver a llorar.

-Pero que te pasa? por que has llorado?-

-He abierto la caja de elefantitos grises- le sonrio, y me mira los pendientes de mi madre que acabo de colgarme, y la cadena con dos anillos.

-¿Necesitas algo?- pregunta.

-No... sigue estudiando. Y suerte...-

-¿Con el éxamen?- pregunta extrañado.

-No... con lo que sea que sea Cristina-

Me doy la vuelta. No quiero hacerlo. Quiero decirle que estoy arrepentida, que me siento sola, y que sin él creo que voy a morir... Quiero darle un beso... y abrazarle. Pero me doy la vuelta, y me voy a casa.

No está Victor, ha ido al cine con su novia. Miguel no tiene tiempo para mi... es algo comprendible... Llamo a Jordi, al único principe azul que conozco...

-hola-

-hola, ya no estás enfadada?- dice riendo.

-No, ahora solo tengo ganas de verte, y de llorar-

Hacía como catorce días que no nos hablabamos, él siempre espera, y luego vuelve a estar como siempre, vuelve a perdonarme sin que le pida perdón

Entonces me doy cuenta de que no es solo mi primo, es mi hermano mayor, como en su día lo fue Patri, es mi confesor, es mi padre, mi madre, mi mejor amigo... él lo es todo. Fue como cuando te das cuenta de que estás llorando por que no tienes a nadie, y te das cuenta de que ahi tienes tu salvación. Como un puerto al que siempre puedo volver... siempre.

-¿Por qué tienes ganas de llorar?-

-¿No estás enfadado?-

-No-

-Olvida lo que te he dicho... en realidad llamaba solo para decirte una cosa...-

-Que cosa-

-Gracias-

Se queda callado... y sigo... -Simplemente por ser mi familia, por estar ahi. Por quererme-

-¿Seguro que estás bien?- se rie.

-Si... te quiero-

Fue la primera vez en mucho tiempo que dije algo así en voz alta. Y me alegra, me enorgullece que haya sido a mi superheroe... si. Por que es mi hombre preferido... y le quiero, si... le quiero.